Lucas Cirvetti: La Conexión con el Ser

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Es músico, compositor y conferencista, editó cuatro discos de música: dos de canciones cantadas: “Luz de Noche” y “13.000 años de día”; y dos instrumentales orientados a la introspección y sanación: “Frecuencias Álmicas en 432hz” y “Cosmos 432”. Su libro “La Luz de la Conciencia” plantea que para vivir con plenitud “debemos poner el ego al servicio del corazón y del alma, escuchar nuestro interior: éste es el camino de la evolución”. “Cuanto nos sucede nos ayuda a avanzar, en el universo no existe la casualidad: todo es causalidad”, dice en una entrevista donde explora sus vivencias.

Cuando comenzabas con los audiolibros por redes sociales, ¿Imaginabas que terminarías con ediciones en España y en México? ¿Cómo fue esa gira por México?

Es raro…Trato de no esperar nada, pero al mismo tiempo soñar todo. Creo que mi generación, los que crecimos con internet, tenemos un sentir muy global de la expansión y del crecimiento. Desde que subí mi primera canción en internet llegaban mensajes de todos los países de Hispanoamérica por igual. De hecho, en las estadísticas siempre tuve más oyentes en México que en Argentina. Por lo tanto, si bien siento un logro enorme que el libro pueda estar en todas las librerías de España y de México, al mismo tiempo no me parece algo muy muy loco. Más que una expectativa, proyecto que el libro y la música que hago se sigan abriendo camino acompañando a las personas a viajar dentro de sus corazones para comprender quienes son verdaderamente. Deseo que lo que hago continúe creciendo para poder seguir escribiendo y generando más música. Es muy grato que lo uno hace sirva en la vida de las personas. La gira en México fue hermosa, me sentí muy a gusto y con mucha expansión por allá. Siempre tuve una conexión especial con esa tierra y esa cultura tan bella y profunda.

Al comienzo del libro contás sobre la experiencia significativa qué tuviste y el descubrimiento de la esencia del amor, ¿Fue una bisagra en tu carrera?

Si, fue una bisagra en mi vida. Que más que carrera la llamo proyecto o camino, porque siento que no estoy corriendo, ni compitiendo, simplemente experimentando. Pero volviendo al hecho de la experiencia con la que abro el libro, es difícil calificarla. Es una experiencia cercana a la muerte. Simplemente fue lo más importante que viví en mi vida, me definió para siempre. En ese instante en que salí del cuerpo comprendí tanto, que nunca más volví a ser el mismo, ni a ver la realidad de la misma forma.

Por otro lado, entre otras certezas que descubriste, fue una noción clara sobre la pérdida, ¿Ese conocimiento fue en principio una sensación de alivio?

Sí, el hecho de comprender que soy alma, y que Lucas es un personaje que estoy caminando y desarrollando en este momento fue un alivio, porque no es que no creo en la muerte, yo afirmo que no existe. Porque lo viví, lo sé. No obstante, no quiero que crean en mí, quiero que cada uno crea en sí mismo. No quiero generar un dogma sobre la muerte o la vida. Pero al mismo tiempo me es imposible no contar mi experiencia, porque yo sé que la muerte no existe.

Decís la primer salida es hacia adentro, ¿Qué devoluciones vas recogiendo tras los talleres y presentaciones?

Estoy muy agradecido de las devoluciones que me hacen. Son muy positivas, la gente se siente muy aliviada cuando comprende que la realidad es subjetiva, cuando descubren que lo que viven en sus vidas es una extensión de lo que cada uno es. Quiero decir, cuando alguien comprende que todo lo que vive es una creación de su inconsciente, inevitablemente empieza a tomar conciencia que si quiere cambiar su realidad debe poner el énfasis en hacer consciente al inconsciente. Y eso no es ni más ni menos que la evolución misma del ser.

En un momento mencionás que tenías un propósito y qué era hora de hacerte cargo, ¿Cómo fuiste consiguiendo ser fiel a tus convicciones, ese difícil tránsito entre el ser y el hacer?

Intento solo ser fiel a mi sentir. No al sentir del ego, sino al del alma. Cuando uno descubre quien es verdaderamente, ya sabe a dónde hay que recurrir cuando está abrumado y sin saber qué decisión tomar. No quiero tener convicciones, porque creo que la certeza y la verdad siempre están en movimiento y evolucionando. Creo que atarse a una verdad frena la evolución y por lo tanto eso conlleva al sufrimiento. Por supuesto que hay una verdad absoluta pero, lo que comprendí en el instante del infarto, es que es imposible comprenderla completa en nuestra condición de humanos. De todas formas, aunque nunca comprendamos la verdad total debemos buscarla. Como principio de vida tengo el hecho de que el pensar, el sentir y el hacer estén siempre en armonía. Si hago lo que no siento sufro. Si siento lo que no pienso sufro. Si pienso lo que no hago también. Creo que la única forma de ser feliz es ser sincero con quien soy y actuar en consecuencia. Incluso con las emociones densas.

Antes de tu experiencia que bordeó la muerte, ¿Eras una persona espiritual? ¿Hoy qué lugar ocupa la Fe en tu vida?

Partiendo de la premisa que somos un espíritu en un cuerpo, todas las personas son espirituales. Independientemente de la vida que llevemos, creo que todos lo somos. No hace falta creer en algo para ser espiritual. Entiendo igual que la pregunta iba al hecho de si llevaba una vida “espiritual”, o si creo en algo. La respuesta es no. Yo fui un niño y adolescente educado en el catolicismo pero que realmente la religión no ocupaba un lugar muy importante en mi vida. Si lo era la música y el deporte. De niño tenía muchas dudas con respecto a la doctrina católica que me enseñaban en la escuela. Las cuentas no me cerraban nunca. Generalmente se suele llamar la Fe a la religión, ¿verdad? Al hecho de tener fe en algo que no sabemos realmente si existe. Pues, yo parto de la base que para crecer y evolucionar debemos creer en todo y dudar de todo al mismo tiempo. Creo que la Fe ciega nos lleva al sufrimiento y la duda extrema también. Por lo tanto, propongo un equilibrio a sostener: abrirle las puertas de tu ser a toda información posible y una vez que está dentro tuyo ponerla en duda. Yo creo en todo y dudo de todo al mismo tiempo. La Fe ciega nos propone creer en algo que nunca vamos a tener la certeza de si existe. Como el hecho de si Jesús existió o no. Para mí eso no es importante. Si hay algo que no puedo probar, lo tomo como algo gris en mi vida (ni blanco, ni negro). Creo en eso, y dudo al mismo tiempo. No baso mi vida en ello, pero lo tengo como un pendiente a ir descubriendo. Creo que la única forma de sabiduría es la experiencia, allí monto mi vida. Lo que aún no experimenté, simplemente lo llevo como información dentro mío hasta que lo pueda experimentar y se transforme en certezas.

En mi caso soy católico y mariano, coincido con vos en que Dios es amor, ¿Cómo lográs transmitir este mensaje y qué llegue cuando los medios y las redes sociales están en otra sintonía?

El amor es una energía constante que fluye del universo. Para mi Dios es sinónimo de universo. No veo un Dios por encima de nosotros, sino que nosotros somos células del cuerpo de Dios. Desde ese lugar intento contagiar el hecho de que las personas sientan el amor que son. Porque es imposible explicar con palabras lo que es el amor verdadero, el incondicional. La única que hay para comprender el amor es sentirlo. Entonces intento generar experiencias a través de la música y de lo que hablo para que las personas puedan sentir el amor que son. A partir de allí el mensaje se transmite solo dentro de ellos, en esa comunicación interior alma-personalidad-cuerpo.

¿Cómo arrancó tu proyecto solista que en las primeras grabaciones tuvo, nada menos, que a músicos destacados como Guillermo Vadalá, entre otros? ¿Qué buscaste transmitir a través de la música?

Mi proyecto solista arrancó en la adolescencia cuando me cansé de que fracasen muchas bandas que había formado en la secundaria. Si se iba el cantante o el compositor del grupo, la banda terminaba. Ahí supe que no quería depender de otras personas para caminar mi camino musical. Ahí comencé a cantar y grabé con Vadalá, Jota Morelli, etc. Pero después de la experiencia del infarto supe que quería hacer música como herramienta de introspección, de sanación y conexión. Así fue que comencé este proyecto instrumental en donde el principio y el fin es la armonía.

En tus inicios contabas que ibas de instrumento en instrumento y de maestro en maestro, ¿Qué recordás de esa experiencia y en cuánto nutrió a la formación que tenés actualmente?

En mucho. Todos los maestros que tuve me dejaron mucho. No recuerdo haber tenido algún maestro malo. Claro que hay algunos que me marcaron más que otros. Pero de todos aprendí mucho de música y de espiritualidad. En definitiva la música es una conexión con el ser, de ahí que la mayoría de los músicos tienen una conexión espiritual importante. Y si bien hoy en día la gente me conoce como pianista, la realidad es que en la intimidad todavía nunca me he definido por un instrumento (sonríe). La guitarra, la batería, el ukulele son tan importantes para mí como el piano. Ya voy a grabar algún álbum sin piano (suelta una carcajada).

Entre la literatura y la música se dividen hoy tus pasiones pero ¿Cuáles son tus vertientes creativas o hobbies que nutren a tu rutina?

Mi hobbie principal sigue siendo la música, siempre me gusta escuchar nuevas músicas y tocarlas también. También lo es el dibujo. Me gusta mucho dibujar, me relaja y me conecta. La botánica también. Amo las plantas. De hecho mi hermanita que le llevo 20 años, una vez tuvo que escribir en el colegio a que se dedicaban los integrantes de su familia y de mí dijo: a la música, a escribir y a las plantas (ríe). La inocencia de un niño no falla nunca.

Entre giras y charlas, ¿Cuáles son tus próximos objetivos? Cuando se tiene esperanza y mayores convicciones, ¿Es más fácil proyectar?

Sí, creo que en este caso en particular, cuando hablamos de hacia dónde quiero ir, está bueno proyectar, tener convicciones y transformar la esperanza en certeza. Pero también siempre es bueno dejar abierta la posibilidad al cambio. Es probable que mañana quiera otra cosa para mi vida de la que quiero hoy. Porque lo propio del ser es el cambio y el movimiento. Más allá de todo esto, mi objetivo es que todo lo que hago se expanda más, poder seguir creciendo interiormente y en audiencia para tener mejores contextos para producir los conciertos y experiencias en vivo. Pero sobre todas las cosas mi objetivo sigue siendo el mismo de siempre: ser sincero conmigo mismo, dar sin esperar algo a cambio, ser fiel a lo que siento, amar todo lo que pueda, ser consciente sobre la realidad que vivo, practicar la empatía y compasión a cada paso. Respetar todos los puntos de vista, caminos y verdades. Si hago esto todo lo demás va a andar bien siempre.