SILO GRINGO

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Se re-estrena la aclamada obra de Grupo Teatro, todos los domingos de septiembre en La Casa del Arte. Conversamos con su autor y director: el prolífico Fernando Zabala.

Un silo aéreo en medio del campo, un matrimonio septuagenario se encierra en su interior, a esperar los ladrones rurales que vienen llegando de Villa María. Aurelio, un gringo chacarero, muy mezquino con la hacienda, cansado de que le roben, ese día está dispuesto a cualquier cosa. Adelaida, su esposa, está preocupada porque en una hora se casa su hija  y en la dulce espera, aún siguen encerrados. Esos son los disparadores de la celebrada historia que escribió, actúa y dirige Fernando Zabala. La historia de un país violento y racista, encarnado paródicamente en una tragedia agrícola. 

La pareja protagonista de la obra

Estrenás una nueva temporada de SiloGringo, ¿Qué balance hacés de las anteriores? ¿Cuáles fueron las mejores devoluciones?

Tuvimos muy buenas críticas en general y cuando la estrenamos en 2016, empezamos a parir esta alocada criatura que hoy nos llena de satisfacción. El público también comentaba mucho la obra después de las funciones y el boca en boca sirvió también para que la obra llegue a más espectadores. Nosotros estrenamos SiloGringo con mí compañera María Gabriela Garstein en Espacio Máscara. Luego hicimos una gira por la provincia y volvimos para cerrar el año en Espacio Urda. En el 2017 fuimos convocados para participar con la obra en los festejos de los 90 años del Teatro Real. Luego hicimos otra gira por la provincia y ahora en 2019, empezamos la tercera temporada en La Casa del Arte.

¿Cómo se gestó la idea de la obra?

Siempre digo que la pampa es el escenario ideal para que muchas cuestiones se esclarezcan y un buen observador las rescate, las relea y las haga trascender. Tal vez, fue esa misma obsesión que me llevó a escribir SiloGringo, es inevitable, nací en una ciudad gringa y quizá haya sido toda esa mixtura agrícola, la que me empujó a buscar las primeras imágenes en mí propio invernadero. Harto de viajar por la ruta 36, entre tantos silos aéreos al costado de la ruta, indefectiblemente, me cayó la ficha. Ahí encontré el ámbito propicio y el semillero de donde saldría toda la obra. De a poco empecé a trasladar todo ese gran acopio de imágenes a mí libretita, allí terminé de solucionar varias cuestiones y luego fue sentarse a escribir. Al margen que los personajes son bien reconocibles de nuestra pampa gringa, el interior inefable de ese silo oscuro, me sirvió para contar otras tantas metáforas en las que, tal vez, allí adentro desfile un país en decadencia. La intolerancia, la necedad, el odio y un sinfín de canalladas en la que la argentinidad se fue constituyendo en distintas crisis y en la que el país, como los personajes de mí obra, no pudieron escapar.

Un drama agrícola es un terreno poco explorado y tan argentino, ahora con La odisea… en los cines quizás se tenga más en cuenta esta temática, ¿Cómo observás la coyuntura actual donde la inseguridad y la crisis le dan mayor verosimilitud?

Todo tiempo de crisis trae conflictos y los conflictos en el teatro, son carne para el cuchillo. Silogringo tiene como escenario la protesta agraria del 2007. Por esos años, el lema de los sectores agropecuarios era: ¨No maten al campo¨. Esos sectores se sentían presos por un gobierno de turno y había un clima bastante enrarecido, o por lo menos, se empezaba agitar el fantasma de la desolación y el desabastecimiento. Pero también había una creciente campaña desde algunos medios de comunicación, con un claro llamado a alerta, sobre los distintos saqueos que podrían ocurrir en los campos y fundamentalmente, en las cerealeras de la zona. De allí, el terror y el miedo de algunos sectores por ser víctimas de ladrones en cuadrilla y que luego yo, como un rabdomante que busca el agua, iría tomando ese mismo pavor y esa misma desconfianza para el personaje central de la obra. Pero el miedo y la inseguridad no son los únicos temas que se abordan en Silogringo. Al igual que en ¨La Voz del Comandante¨ (mí obra anterior), el patriarcado capitalista que somete y denigra a la mujer, aparece notoriamente remarcado en el destrato y la vejación que sufre el personaje femenino a lo largo de la obra.

“La pampa es el escenario ideal para que muchas cuestiones se esclarezcan y un buen observador las rescate…”

¿Qué es lo que más te conmueve de hacer teatro con relativa continuidad?

En el teatro encontrás lo que no encontrás en otras artes como el cine y la televisión. Contar una historia y que esa historia se respire vivamente en el cuerpo de un actor que está ahí, que lo podés sentir, que lo podés oler y, lo mejor de todo, lo podés mirar a los ojos interpelándolo en cada instante, en cada gesto del aquí y ahora. Ese momento sagrado que sólo puede tener el teatro como milagrería milenaria y arcana, tiene como resultante que la humanidad, desde hace más de 1500 años, siga eligiendo el teatro como lugar de divertimiento pero también como lugar de provocación. El ritual de sacar el saquito todos los fines de semana para salir en medio de la lluvia y buscar una sala que pueda cobijar esa necesidad, se ha vuelto carne entre nosotros. En cambio la tele está vaciada de contenido y aburre. A las salas de cine nadie concurre porque la mayoría se baja una peli por netflix y la ve cómodo en su casa. Pero el teatro tiene ese gran poder de convocatoria que sobrevuela a la tecnología. El ser humano. Si querés huir del mundo mecanizado y ver una historia rotundamente viva, sin que te idioticen con la realidad, no hay con que darle, terminás sentadito en la platea de un teatro y después a los gritos en la parrilla de la esquina.

La obra se presenta todos los domingos de septiembre en La Casa del Arte

Siendo alguien tan prolífico, ¿Cuáles son los próximos objetivos?

Estoy escribiendo una obra nueva que espero poder estrenar en septiembre de 2020. Me viene llevando bastante tiempo su reelaboración pero la estoy disfrutando en cada corrección que le hago. Es una obra rara y muy distinta a las anteriores. No me gusta repetirme y sacar la formulita de memoria. Por el contrario, escribir teatro es tomar riesgos para salirse de lo previsible. También  evaluó la posibilidad de reponer otras obras que tuvieron mucha proyección en el público y que me parece que tienen que tener un lugar antes de un nuevo estreno.

Con María Gabriela Garstein & Fernando Zabala. Técnica & escenografía: Susana Martínez. Fotografía: Gastón Buyatti. SiloGringo se presenta todos los domingos de septiembre a las 20:30 en la LA CASA DEL ARTE. La entrada general es de $250 pesos. Jubilados y estudiantes $170 pesos.