Tuti Boop

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La reina

Yésica Tuti Bopp es un torbellino envuelto en un metro y medio de coraje. Con la cultura del sacrificio impregnada en sus puños de campeona mundial, ingresó al mundo del boxeo para derribar prejuicios y cautivar con su carisma y una maravillosa técnica. Nada le resultó fácil y cada etapa de su vida incluso son parte de un libro: “La novia del Boxeo”, su autobiografía en co-autoría con la periodista Yésica Palmetta. Mamá y psicóloga social, la Tuti se entrena diariamente como gran campeona mundial que es y se prepara para quizás una última gran pelea.

Tuti participa de numerosas acciones solidarias. En este caso junto a Huella Weber

Estás en el top ten de las mejores boxeadoras libra por libra del mundo, ¿Cuáles fueron las claves para lograr tamaño reconocimiento?

Como decís, es un gran reconocimiento, me lleva mucho esfuerzo. La clave es la perseverancia y trabajar constantemente para lograrlo, hace 10 años que me mantengo como campeona Mundial, sin perder. Vivo como campeona y deportista, todos los días entreno doble turno. Me aboco al entrenamiento y a cuidarme, junto con mi rol de mamá. Todos los días me levanto y voy a correr o al gym, preparo a mi nena para ir al jardín y a la tarde vuelvo a entrenar. Logré un equilibrio personal muy bueno, puedo estar tiempo con mi hija sin descuidar el boxeo.

Hace poco derrotaste a la mexicana Gabriela Sánchez y ya retuviste tu título siete veces, pese a que te conocen de sobremanera tus rivales, ¿Por qué siempre en el cuadrilátero al fin el arbitraje levanta tu mano triunfadora? Da la sensación que tu mentalidad es un puño más ¿no?

Para el deportista es fundamental estar concentrado. Es uno de los tres factores que todo profesional debe entrenar: mente, sentimiento y física.  Para mantener     el equilibrio vivo como deportista y cumplo con mi rol de mamá, que me encanta. Entreno a la mañana y a la tarde, disfruto del tiempo con mi hija y en las comidas, me cuido y como sano para no aumentar de peso, ya que mi deporte es por categoría de peso.

“…Para el deportista es fundamental estar concentrado. Es uno de los tres factores que todo profesional debe entrenar: mente, sentimiento y física…”

Comenzaste en la adolescencia y en esa época las boxeadoras eran contadas con los dedos de las manos, ¿Cuáles fueron los mayores obstáculos que tuviste que pasar en tus inicios y muchos de ellos salen en tu biografía?

Cuando arranqué no existía el boxeo femenino, por eso decidí tomarlo con el compromiso que requería. Quería y quiero hacerlo crecer y traer resultados para comenzar a tener nuestro lugar. Que se reconozca la disciplina. Tuve muchos obstáculos que derribar, para llegar a mis objetivos. Los primeros fueron los prejuicios, no era normal que sea boxeadora,  y enfrentar los miedos de subir a pelear;  también tuve que superar a mi familia, porque al principio no les gustaba que boxee, y después, como no había muchas mujeres que pelaran, tuve que dar ventajas de peso para poder  competir. Pero algo que me costó mucho, que cuento en mi biografía, es que tuve que superar el fallecimiento de mi papá. Al mes de eso, peleé. Por esto te mencionaba la importancia de entrenar la mente, tiene que ser fría para un deporte así.

Si a una mujer en casi todos los ámbitos todo le cuesta el doble, ni que hablar con el boxeo donde el poder lo siguen manejando “empresarios” varones. Es decir, que aún las grandes campeonas no acepten a pelear con vos o sólo te ofrezcan migajas, ¿Tiene que ver con esto no? 

El boxeo femenino es nuevo todavía. No logramos conseguir que nos paguen y nos reconozcan igual que a los hombres. Buscamos constantemente buenas peleas para lograrlo. Hay que seguir luchando por nuestro lugar y para alcanzar esa igualdad.

No obstante, ¿Sentís que estás mucho más cerca de Las Vegas? ¿Cómo se prepara uno para algo que parece inminente?

Sí, cada vez me siento más cerca de pelear en EE.UU porque ya tengo rivales de mi categoría allá. Estamos esperando que las conozcan y poder hacer la pelea. Sé que no va a ser fácil, porque en EE.UU todavía el box femenino no es negocio, no hay rivales que puedan hacer grandes peleas por eso me cuesta mucho, me estoy preparando igual con la convicción de que tiene que llegar y si no lo voy a seguir esperando y me voy a seguir preparando hasta que pase.

La tuti ya tiene su propio libro autobiográfico: La reina del box

Además entiendo que la rutina a los treintipico no es la misma que hace una década, es más arriesgo que por lo perseverante que sos, ahora sos más exigente, o me equivoco? ¿Cómo se compone tu día de trabajo?

Esta segunda etapa es más organizada y consciente. No es la misma recuperación y más con muchas actividades. Hay días más intensos que otros, pero sigo haciendo una preparación constante. Sin embargo, puedo destacar que ahora necesito 6 semanas para prepararme para la defensa de un título, antes me mantenía, me avisaban con quince días de anticipación y agarraba la pelea y la ganaba.

La Tuti es un apodo que te puso tu hermano pero arriesgo que debe traer más de una anécdota, verdad?

Sí, es cierto, así me bautizó mi hermano. Me puso Tuti cuando vio una propaganda en la tele y me vio igual a la nena que salía y quedó. Es un apodo familiar. Mi entrenador, Delfino, me decía “piba de oro”, pero Tuti quedó en mundo del boxeo, porque las primeras exhibiciones fueron cerca de mi casa y todos los vecinos y familiares que me iban a ver, gritaban Tuti y así me hice conocida en el ambiente.  

También sos campeona en un torneo donde pocos juegan, el de ayuda social, sos madrina de por medio de Huella Weber de un par de gimnasios y ahora estás con un centro educativo, ¿Por qué decidiste a ser parte de estos proyectos?

Mi trabajo social empezó hace muchos años, hoy lo puedo brindar como deportista y como Psicóloga Social. Aprovecho las herramientas que tengo para ayudar desde mi ejemplo, a la sociedad. Puedo decir que devuelvo el cariño que me brindan. Con Huella Weber, apadrinamos varios establecimientos. Este año, estamos trabajando con un complejo educativo en el barrio San José. Allí hay una iglesia, un colegio y el polideportivo; en donde se da contención y soporte a muchos chicos de barrios carenciados. Con la ayuda de Weber estamos poniendo en condiciones el polideportivo. Es un orgullo participar para mí de este tipo de iniciativas, me llenan el alma. De corazón valoro mucho y agradezco a Weber por elegirme como una de sus embajadoras sociales y así  ayudar desde mi lugar a cambiar realidades.


“…Aprovecho las herramientas que tengo para ayudar desde mi ejemplo, a la sociedad. Puedo decir que devuelvo el cariño que me brindan…”

¿Qué es lo que más te impactó del complejo en la Parroquia San José? ¿Cómo fue tu experiencia en el lugar? Dar luz en una tierra de adicciones debe ser un arduo trabajo, no?

Fue increíble. El día que fui a conocerlos, fue un día diferente para mí y para los chicos. Me conmovió ver la contención que tienen. Pude tener charlas particulares con cada uno y compartirles que yo también salí de un barrio, y pude crear mi propia realidad. Que así como yo pude lograrlo, ellos también pueden hacerlo, solo tienen que aprovechar las oportunidades que se les presentan, hacer lo que a cada uno le guste. Hay que soñar en grande, no conformarse nunca y siempre buscar crecer.

Al compás de tu pasión estudiaste psicología social, imagino que por todo lo anterior pero, ¿Qué te llevó a estudiar esa Carrera? ¿En qué aspectos creés que podés seguir ayudando?

Con los proyectos, como el de Huella Weber, del que formo parte como embajadora, junto a otros deportistas olímpicos, ayudo un montón y me encanta. Ellos no solo me ayudan a mi sino que me ayudan a que ayude a los demás, puedo cambiar realidades en la sociedad y eso no tiene precio. Estoy feliz de ser parte. También tengo una Fundación que lleva mi nombre, con la que quiero organizar eventos sociales y culturales para la sociedad y así seguir ayudando. Hacer terapia me hizo ver que tenía que llenar mi parte personal. La Psicología Social me dio muchas herramientas para crecer y mantener mi equilibrio personal. Siempre le recomiendo a los chicos que estudien, pero que sea algo que les guste, para que puedan vivir felices, que sueñen y sean apasionados.

El proyecto junto a Huella WEBER en San José

“Nunca dejes que las mentes pequeñas te digan que tu sueño es muy grande”, debe ser una de tus frases de cabeceras, como ya cumpliste calculo tu sueño grande de ser campeona mundial, ¿Cuáles son las nuevas metas?

Mis metas van mutando con el tiempo. Hoy, tengo como objetivo pelear en EE.UU y dejar bien parado al boxeo femenino, abrir el mercado en las grandes ligas. No me voy a retirar hasta que haga una buena pelea allá y sea bien paga.

El año pasado también sos de libro, ¿Quedó algo afuera que no contaste de tu biografía y que acá podemos destacar como un epílogo?

Quedaron muchas cosas afuera, tienen Yésica Bopp para rato y no solo en boxeo. En esta biografía salió un poco de mi historia y los 10 años como campeona, creo que toda esta segunda etapa quedará para las demás ediciones.