CALLE VAPOR

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LA CASA DEL SON

La gran banda cordobesa presentó su flamante nuevo disco de estudio en un show inolvidable. Ahora se prepara para nuevas actuaciones y una gira por Europa y algún país de Asia. La Casa del son es su último álbum de estudio.

Calle Vapor pasa por uno de sus grandes momentos, el viento a favor de una agrupación que crece de forma sostenida desde su creación en el año 2006. La agrupación durante estos años de vida pasó por diversas formaciones, de trío a más de una docena de músicos en escena. Actualmente la integran: Fabricio Boretto en tres cubano y guitarras, Emiliano Peirone en Guitarra y voz (fundadores) Emilio Carrizo – voz y guiro, Pablo Rodriguez – contrabajo, Walter Solterman – percusión, Martin Olsen Bongó y campana. Desde sus comienzos la agrupación se dedicó a interpretar sones, boleros, guarachas, chachachá, guajiras y cumbias en donde se mezcla la raíz y la esencia de la música afrolatina. Con arreglos propios, Calle Vapor interpreta gran parte del repertorio de la tradición latinoamericana intentando dejar su sello en una sonoridad original. Hace unos días presentaron su sexto disco: La Casa del Son que culmina la trilogía de discos homenaje al son cubano.

Calle Vapor en 2020 emprenderá su primera gira por Europa que los llevará a conocer escenarios donde curiosamente hace tiempo se bailan sus canciones. Con seis discos editados, el grupo sigue invitando al baile en todos sus proyectos, logrando que sus canciones se reproduzcan en todo el mundo y sean adoptadas por muchos bailarines profesionales para sus trabajos coreográficos. Fabricio Boretto –voz- nos cuenta que durante estos días “los ensayos fueron como los de cualquier banda que va a presentar un disco nuevo”. Se trató de ajustar detalles musicales, estéticos, ensamblar la banda para que sea lo más precisa posible, en cuanto al sonido, la música y los arreglos. “A respetar tal cual ha sido grabado en el disco pero por sobre todo la búsqueda en los ensayos fue conectar entre nosotros y unirnos en lo humano, ya que tanto en esta presentación como en la mayoría de las actuaciones, somos un grupo muy grande de músicos que participa, doce en escena más los invitados. Para lograr generar la comunión en el escenario se hacen los ensayos, que cada uno pueda estar cómodo y generar una convivencia de familia, lograr transmitir eso independientemente a la música que suena”, dice.

Todos sus trabajos poseen matices latinos pero creen que La Casa del Son, ¿Es el más argentino de todos sus discos?

En los primeros más que nada fueron tradicionalistas en la música cubana, el bolero, el son, la guajira, el cha cha cha, los ritmos más campesinos de Cuba, eso sobre todo en los dos primeros trabajos. Después empezamos con una búsqueda sonora bastante propia en un comienzo -en cuanto a la forma de la ejecución- y, en este último disco no sólo en eso, sino también en la instrumentación que se ha usado de las mixturas que se van fusionando. No sé si es el más argentino pero sí cada vez más Calle Vapor va encontrando un sonido más propio, en esto de tocar una música que no es nuestro folklore porque no es argentino. Y nosotros los que somos parte sí lo somos, y me animo a decir que tiene esta sonoridad desde el comienzo por el hecho de tener un bandoneón, un fuelle, por un violín –que si bien no es un instrumento argentino como al bandoneón- es muy usado en nuestra música. Además, quien grabó el violín es un músico popular del folclore argentino y tiene sus yeites y su forma de ejecutarlo bastante folclórica, entonces sí se puede decir que es el disco tiene una sonoridad más argentina. Y para profundizar me animo a decir que es la más propia a Calle Vapor, es más cercana a nuestra identidad con ritmos afro cubanos, de Puerto Rico y Colombia.

“…Que no haya un límite desde lo musical y desde lo genérico sino que el límite sea la musicalidad de todos los que integran el proyecto…”

Por otro lado han señalado qué es como el cierre de una trilogía, ¿La idea es seguir incorporando nuevos ritmos?

Sí, es el cierre de una trilogía incluso en la continuación de los nombres de los discos, Calle Vapor, 134, que es la calle de La Casa del Son que es este último disco. Es el cierre de una etapa, al menos esa es la búsqueda, porque nos damos cuenta que a medida que pasa el tiempo y se van sumando distintos músicos, el proyecto va creciendo y va tomando distintas necesidades y si hay algo que la música tiene es que está viva todo el tiempo. Si hay algo que los músicos es que estamos vivos todo el tiempo y vamos cambiando y teniendo distintas necesidades artísticas, de expresión, de poder sacar lo que uno va teniendo adentro, la música es una expresión de lo que uno va viviendo y no somos los mismos hoy que los que empezamos con el proyecto hace 14 años. Y no somos ni los mismos músicos ni los que estamos hace 14 años. No somos las mismas personas tampoco entonces la búsqueda cada vez se amplía más. Calle Vapor empezó como una mera banda de folclore cubano y hoy estamos en una búsqueda más grande de la canción, del world music, más allá de los ritmos latinos y en la composición propia. Que no haya un límite desde lo musical y desde lo genérico sino que el límite sea la musicalidad de todos los que integran el proyecto.

¿Cómo fue el proceso de grabación y elección del repertorio?

Fue a mucha conciencia, Pablo Rodríguez que es el bajista y contrabajista de la banda fue el productor del disco junto conmigo, y hemos sido un poco los que hemos craneando y cómo grabar el disco, quienes eran los músicos que iban a participar. En realidad, la elección repertorio quizás fue a la inversa de muchas de las bandas, y es que nosotros en vez de grabar un disco y salir a presentarlo y salir a tocar esas canciones, generalmente vamos eligiendo las canciones, las vamos tocando, las vamos digiriendo, las vamos procesando en esto que son canciones folclóricas de Latinoamérica, las hacemos propias, vemos como nos salen y qué generaran en el público, y recién una vez que están como testeadas e incorporadas, es cuando decidimos que todo ese proceso y ese trabajo se plasme en un disco. Es inverso a lo que hace mucha gente. Primero buscamos encontrar cuáles nos identifica a nosotros y el público y ahí las llevamos a un disco.

¿Cómo surgió la gira por Europa? ¿Cuáles son tus expectativas?

Surge gracias a las redes, a que hoy la música no tiene frenos y Calle Vapor tiene la suerte que nos adoptaron en el ambiente de los bailarines, de la salsa, en la música cubana, no sólo en Europa sino en todo el mundo, se ha difundido muchísimo en México, está funcionando en Chile, está andando en distintos lugares de Estados Unidos, en Europa (Alemania, España, Italia), en Asia, nos han llegado videos de Vietnam, de Dubai…En un comienzo eran solo videos que nos mandaban o felicitaciones o saludos o nos compartían de una salsera o torneo que estaban bailando y usaban nuestro repertorio. Primero era sólo un compartir hasta que hace algunos meses empezaron a comunicarse distintos productores de aquel lado y plantearon esta posibilidad de gira. Hemos delegado y confiado en esta gente y nos comentan lo que sucede allá, que en Alemania La Casa del Son en una semana se habla que es uno de los discos del año, y en Rusia en un ranking estamos primeros y así con un montón de cosas que para nosotros no paran de sorprendernos constantemente. Las expectativas es ir a aprender, ver que tiene la música y el camino para enseñarnos y regalarnos. Hay que sembrar porque no hay ningún apuro, es una primera ida de la posibilidad de un montón más de regresos.